4 años con Creserenmí
- Maca Moya H

- 11 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Hoy a las 18 pm cumplimos 4 años creando y sosteniendo múltiples formas de difundir una causa con Creserenmí.
Al menos para mí se siente así, un negocio que tiene detrás una causa que va mucho más allá de tener horarios flexibles o ser mi propia jefa.
Una causa que no nació donde creció, su semilla eligió sembrarse en honduras.
De niña sentía que algo iba a suceder en mi vida que iba a cambiarlo todo. Una sensación de algo viene... lo siento. Y Honduras fue esa ola que arrasó conmigo, me dio vueltas y vueltas en medio de tanto amor, tanta alegría, tanto dolor y tanta humanidad. ¿Todos quienes viven algo así son arrasados por esa ola? No. Para que eso suceda, tenemos que soltar las resistencias, tenemos que dejarnos llevar sin oponernos.
El año previo a irme a vivir a Honduras, vivimos una crisis familiar que rompió todos los paradigmas que tenía sobre la paternidad, la maternidad, la familia, el matrimonio, la lealtad... Esa situación trizó las partes de mí que pensaba que eran sólidas y estables. Esa parte de tu historia que básicamente te dicen quién eres.
A veces creo que eso tenía que suceder para irme a honduras después, cómo si hubiese hecho que yo estuviera dispuesta a sumergirme en las olas y perderme en ellas.
Cuando volví a mirar el cielo, la vida se veía diferente, yo era diferente. Es como si hubiese encarnado una misión que no sabía que iba a vivir. Estar rodeada de niñas y niños de lunes a domingo de las 07.30 am hasta las 21 hrs, abrió mi corazón de una forma indescriptible. Me envolvió su ingenuidad, su espontaneidad, su intensidad, su simpleza, me recordó que la infancia es ese momento de nuestra historia en que la vida se siente más espiritual que nunca. Ellas me reconectaron con mi propio espíritu, ese que tiene una parte distribuida en toda la humanidad y en Dios.
Entendí que había crecido fuera de mí, había crecido enjuiciando mis emociones, pensando que tenía un problema por no sentirme cómoda en mi casa, buscando ser un poco más inteligente, más valiosa, más y más. Cuando de niña percibes que hay una ausencia de tus padres aunque estén presentes, crees que quizás tú tienes un problema que ha hecho eso. El problema de la infancia es que un niño nunca cuestionará a quiénes le dieron la vida, siempre se cuestionará a si mismo. Y el único remedio a esto es crecer fuera de ti, crecer intentando encajar, inhibiendo tus emociones y racionalizando, luchando por hacer sentir orgullosos a otros...
Después de mi vida en Honduras estuve 2 años y medio en terapia, logré integrar las heridas de mi infancia o al menos las que mi consciencia me permitió en ese momento. La compasión emergió con más fuerza que nunca, comencé a comprender que no era solo yo, mis padres también crecieron fuera de si mismos. Todos lo habíamos hecho. Todas las situaciones que integrábamos estaban situadas en un solo punto repetidamente: el vínculo.
Desde que estamos en el útero comenzamos a vincularnos con un otro, para poder salir al mundo y nacer necesitamos ese vínculo, para poder sobrevivir en la infancia necesitamos ese vínculo. Al llegar la adultez, vemos cómo el vínculo con nuestros padres se refleja en cómo nos relacionamos con nuestros jefes, nuestros colegas, amigos, profesores, parejas, hijos, etc... Es como si el resto de nuestra vida estuviera repitiendo una y otra vez lo que vivimos en la infancia con otras tonalidades y matices y la misma esencia. Y es ahí donde vemos adultos que siguen creciendo fuera de si mismos.
Cuando terminé de escribir mi libro de Honduras en mayo de este año entendí mejor todo esto. Solo y cuando puedes ser tu propio hogar, el sentido de tu vida es revelado. Cuando aprendes a creserenti, el sentido de tu vida tomar las riendas de tu dirección. Es decir, nos toca integrar la forma en que nos vinculamos en la infancia para volver a aceptarnos y amarnos tal y como somos, en ese momento la humanidad entera se beneficia porque hay muchos seres humanos viviendo vidas llenas de sentido y propósito conectados a su espíritu.
Creserenmí nació para regresarnos a ese amor interno, para que mamás y papás tuvieran la oportunidad de vincularse desde el amor, la compasión y la complicidad aunque una parte interna aún duele porque no tienen ese registro en su propia infancia. Pero lo hermoso de esto es que a medida que ellos hacen este cambio con sus hijos, su propia historia también cambia.
Gracias por ser parte de esta causa por 4 años, hoy más que nunca mi mundo de removió y creo que es porque Creserenmí está más anclado que nunca a su misión.
Maca

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